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17 de septiembre de 2014

Como recordarán, me refería en mi último post a la necesidad de ordenar, sistematizar y validar toda la información que gestiona el Sistema Nacional de Salud para optimizar su gestión y establecer un criterio transparente y objetivo para asignar los recursos allí donde son más necesarios y los resultados de las inversiones tienen mayor impacto en la salud.

También comentaba que es una necesidad imperiosa buscar "espacio presupuestario" para financiar la innovación (“room for innovation”). A mi juicio, aquéllos que desarrollan nuevos medicamentos y tecnologías también tienen una gran responsabilidad en esta tarea.
 
En el caso de los medicamentos, la innovación tiene como recompensa los derechos de exclusividad que otorga la protección de la propiedad industrial, lo que implica que la caducidad de las patentes tiene como efecto inmediato una apertura a la competencia de genéricos y biosimilares, que lleva aparejada una relevante caída en los precios que, progresivamente y conforme transcurre el tiempo, es cada vez mayor.
 
Estamos asistiendo en los últimos años al vencimiento de la patente de productos muy relevantes tanto en atención primaria (hipocolesteromiantes, antihipertensivos, antiagregantes plaquetarios, antidiabéticos orales...) que crean un importante espacio presupuestario para su relevo generacional. En atención especializada este hecho se está produciendo con la misma intensidad en áreas como oncología, metabolismo, enfermedades autoinmunes o neurodegenerativas…
 
Es un hecho irreversible.
 
Los productos maduros seguirán teniendo en muchos casos su lugar en terapéutica pero, a su vez, los pacientes han de poder beneficiarse de las nuevas terapias, que cada vez se dirigen con más precisión a aquellos grupos de población en los que su impacto es relevante.
 
Ya tenemos ejemplos de compañías innovadoras que pueden demostrar con datos que la renovación de su portfolio por moléculas más avanzadas no implica necesariamente un impacto presupuestario desfavorable para el Sistema Nacional de Salud, ya que esto coincide en el tiempo con bajadas importantes de precio de medicamentos ya existentes. Sin riesgo a equivocarme puedo afirmar que el camino ya está abierto en España: el "room for innovation" lo podemos y debemos autodefinir las propias empresas.
 
 



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Federico Plaza

Responsable de área de Government Affairs en Roche Farma España. Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.

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