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09 de febrero de 2015

Tecnología ponible: una oportunidad para la industria farmacéutica

La tecnología ponible (wearable) está empezando a revolucionar la sanidad, ya sea facilitando los procedimientos e intervenciones médicas o permitiendo la monitorización continuada de parámetros fisiológicos. Los avances en términos de portabilidad, miniaturización, precisión y otros aspectos funcionales, junto con las mejoras de soluciones basadas en la nube están imprimiendo un fuerte empuje al desarrollo de esta incipiente industria. 

La adopción mayoritaria de esta tecnología aún llevará su tiempo, aunque tal vez no tanto como el que necesitó el teléfono móvil. Probablemente los beneficios que proporcionará harán que profesionales sanitarios, cuidadores y aseguradoras promuevan su uso, lo que acelerará el proceso de adopción.

Para la industria farmacéutica este fenómeno se configura como una oportunidad de oro, pudiendo aportar su conocimientos y experiencia en el campo de la salud. Desde hace algún tiempo la industria tiene como meta ser algo más que un mero proveedor de medicamentos (es el concepto “beyond the pill”) para lo que busca proporcionar a los profesionales sanitarios soluciones, programas o servicios que permitan una mejor gestión de los pacientes.

Asimismo las compañías ya empiezan a vislumbrar el potencial de otra importante tendencia tecnológica, la de los grandes datos (big data). Junto con la tecnología ponible, que tanto puede ser origen como receptora de datos, y la salud móvil (mhealth) se puede hacer un seguimiento más eficiente y mejorar la toma de decisiones y los resultados en salud.

Empresas farmacéuticas y tecnológicas se complementan

Los laboratorios farmacéuticos poseen unas capacidades de las que carecen las empresas de tecnología. Ellos conocen cuáles son las necesidades de pacientes, cuidadores y profesionales. Saben cómo trabajar junto a los diferentes actores del sistema, conocen su lenguaje y sus peculiaridades. Entienden mejor que nadie las necesidades de integración con los procesos, procedimientos, directrices y regulaciones del sector.

Por lo tanto, la industria farmacéutica cuenta con una base sólida sobre la que construir una relación fructífera con las empresas de tecnología. De hecho recientemente se han publicado diversas colaboraciones interesantes entre farmacéuticas y tecnológicas. A continuación nos hacemos eco de tres casos.

La farmacéutica belga UCB subscribió hace algunos meses un acuerdo con MC10, una startup norteamericana que fabrica dispositivos ponibles que a modo de apósito se fijan directamente sobre la piel con los que monitorizar diversos parámetros fisiológicos (temperatura, movimiento, frecuencia cardíaca,…). Por el momento se han propuesto emplear esta tecnología (BioStamp) en el seguimiento de pacientes con trastornos del movimiento, como enfermos de párkinson, epilepsia o esclerosis múltiple.

Precisamente hace unos días se ha hecho público el acuerdo firmado entre Biogen y Google para utilizar sensores ponibles en la investigación de la esclerosis múltiple. Concretamente pretenden explorar las causas que explicarían por qué esta patología progresa de manera distinta en cada paciente. Con anterioridad Biogen utilizó pulseras Fitbit para monitorizar el nivel de actividad y el patrón de sueño de los pacientes.

Por su parte Novartis y la firma norteamericana Qualcomm anunciaron recientemente un acuerdo mediante el cual han decidido crear un fondo de 100 millones de dólares para financiar el desarrollo de soluciones tecnológicas móviles en beneficio de médicos y pacientes. Desde 2011 Qualcomm invierte activamente en salud digital y posee ya en cartera 18 startups que operan en el campo de la salud.

Asimismo la farmacéutica suiza ha empezado a colaborar con Qualcomm Life en el uso de tecnologías móviles en ensayos clínicos. Actualmente llevan a cabo un estudio en pacientes con EPOC para recoger de forma remota datos biométricos y almacenarlos en una plataforma en la nube que puede ser consultada por el coordinador del estudio. Sin duda en un futuro próximo seremos testigos de nuevos acuerdos de colaboración entre farmacéuticas y tecnológicas en una tendencia imparable que tendrá un gran impacto en actividades tales como el desarrollo clínico, el marketing, la farmacovigilancia o el market access y que muy probablemente obligará a las compañías a revisar en profundidad y replantear la forma en la que hoy se realizan.



Autor

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Miguel Ángel Tovar

Con más de 20 años de experiencia en el sector farmacéutico, Miguel ha ocupado distintos cargos en la industria. Como periodista especializado ha firmado numerosos artículos, muchos de ellos publicados por el semanario El Global, uno de los más relevantes medios informativos del sector en España.

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